Diagnóstico y tratamiento de la andropausia y alteraciones sexuales en la vejez

A medida que pasa el tiempo, hay una involución lenta y progresiva de las funciones del cuerpo.

Las funciones gonadal y genital no escapan a estos cambios.

La sexualidad adulta es continua y progresiva, siendo condicionada por los múltiples procesos patológicos vinculados al senectuto, drogas y cirugías y por los aspectos socioculturales y psicoemocionales.

Esta involución en la sexualidad puede manifestarse por modificaciones hormonales que son el resultado de la disminución de la función testicular y el envejecimiento celular.

La testosterona no se limita a regular el deseo sexual.

También tiene una acción directa sobre la piel, músculos, huesos, articulaciones, sistema nervioso y médula ósea.

Por lo tanto, su declive afectará directamente la actividad sexual, pero también a dar forma a la silueta, condición de la piel, metabolismo óseo, fatiga muscular, vivacidad psíquica y pérdida de memoria. Este fenómeno coincide en el tiempo con las manifestaciones del envejecimiento celular.

Con los años, el sistema de defensa antioxidante disminuye su eficacia acelerando la alteración de las células.