Unidad de laparoscopia

La laparoscopia se ha convertido en el método diagnóstico y terapéutico para la excelencia en el campo de la ginecología.

Esta técnica permite examinar la cavidad abdominal y su contenido, a través de un pequeño agujero y un sistema óptico acoplado a una fuente de luz fría.

La reciente explosión tecnológica, con la incorporación de nuevos materiales, amplía el rango de posibilidades de funcionamiento, permitiendo llevar a cabo estos procedimientos quirúrgicos precisos.

El interés radica en el concepto de «cirugía mínimamente invasiva» para el paciente, ya que pequeños orificios en la cavidad abdominal permiten al cirujano manipular y realizar el acto quirúrgico que implica un dolor postoperatorio más bajo y una rápida recuperación.

Las ventajas de la video-laparoscopia en la cirugía ginecológica convencional son un tiempo de hospitalización más corto, menor convalecencia y recuperación, menos posibilidad de adherencias postoperatorias, menos posibilidades de complicaciones, cicatrices infecciosas e invisibles y disminución del dolor postoperatorio por la menor respuesta inflamatoria de los tejidos.

Aunque las indicaciones se van ampliando cada vez más, debido a la aparición de nuevos materiales, en la actualidad se pueden realizar por esta metodología más de un 70% de procesos ginecológicos:

  • Disección y lisis de adherencias pélvicas.
  • Implantes de endometriosis.
  • Quistes ováricos.
  • Fibromas uterinos subserosos.
  • Embarazos ectópicos.
  • Anexectomía, Ooforectomía y Salpinguectomía.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Histerectomía.
  • Incontinencia urinaria y otras disfunciones del suelo pélvico.